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Alimentación y nutrición en pacientes con anemia por Enfermedad Renal Crónica

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN EN PACIENTES CON ANEMIA POR ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA

Por: Dr. Víctor H. Cervantes Ruiz, Cédula Profesional 2112027, Universidad de Guadalajara, Gerente de Producto Alta Especialidad, PROBIOMED, Marzo 2021.

*Los médicos son los únicos capacitados para diagnosticar padecimientos e indicar terapias y tratamientos. Este texto no sustituye las recomendaciones de tu médico.

La anemia es una complicación frecuente en la Enfermedad Renal Crónica (ERC), sin embargo puede controlarse con el tratamiento farmacológico adecuado y un plan de alimentación especial adaptado a las necesidades nutricionales y condiciones generales de salud de cada paciente [1].

La dieta que una persona con ERC debe seguir es muy importante, pues resulta fundamental para ayudar a controlar la acumulación de líquidos y desechos que el organismo no puede manejar apropiadamente por sí mismo debido al mal funcionamiento de los riñones. Además de ser variada y balanceada para cubrir los requerimientos calóricos del paciente, debe moderar el consumo de proteínas, grasas y carbohidratos, así como poner especial cuidado en la ingesta de sodio, fósforo y potasio [2].

Los expertos recomiendan que los pacientes que padecen anemia secundaria a Enfermedad Renal Crónica, incluyan en su alimentación productos con adecuado contenido de vitamina B12, hierro y ácido fólico, componentes esenciales para la creación de glóbulos rojos [3].

Regularmente los alimentos ricos en proteínas y vitamina B12 son de origen animal -como por ejemplo, el huevo, los lácteos y varios tipos de pescado-, pero también pueden encontrarse en cereales, tubérculos y leguminosas. No obstante, estos deben consumirse en las porciones adecuadas y la frecuencia indicada por el nutriólogo y el médico tratante [4].

Las aves, las carnes magras y algunos mariscos, así como los cereales integrales, las leguminosas, las nueces, las espinacas, las acelgas y algunas frutas secas como las uvas pasas, ofrecen un alto contenido de hierro, que puede ser mejor absorbido si estos productos se consumen en combinación con otros ricos en vitamina C, como cítricos, fresas, pimientos dulces, tomates o brócoli [5].

Por su parte, el ácido fólico puede encontrarse naturalmente en ciertas verduras -espárragos, coles de Bruselas y hortalizas de hojas de color verde intenso, como la espinaca-, frutas como la naranja, el aguacate y el melón, y distintos tipos de frijol, teniendo en cuenta las porciones apropiadas para el paciente renal [6].

Si tú o alguna persona cercana a ti padece Enfermedad Renal Crónica o anemia secundaria a esta, recuerda que antes de hacer cualquier cambio en la alimentación debes consultar a un profesional en nutrición y al médico tratante para recibir las recomendaciones más adecuadas, ya que los expertos advierten que hay ciertos componentes alimentarios -como el fósforo o el potasio- cuya ingesta debe controlarse estrictamente para evitar complicaciones o síntomas no deseados [2].

Dentro de su portafolio PROBIOMED cuenta con opciones de tratamiento para controlar la anemia secundaria a insuficiencia renal, lo que podría brindar al paciente una mejor calidad de vida.

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[1] Gafter-Gvili, A., Schechter, A., & Rozen-Zvi, B. (2019). Iron deficiency anemia in chronic kidney disease. Acta haematologica, 142(1), 44-50.

[2] //www.kidneyfund.org/en-espanol/enfermedad-de-los-rinones/prevencion/dieta-renal.html

[3] //www.kidney.org/sites/default/files/docs/anemia_sp.pdf

[4] //ods.od.nih.gov/factsheets/VitaminB12-DatosEnEspanol

[5] //ods.od.nih.gov/factsheets/Iron-DatosEnEspanol

[6] //ods.od.nih.gov/factsheets/Folate-DatosEnEspanol